miércoles, 15 de febrero de 2017
Un día sin internet (pinche telmex) filosofando acerca de la tan sobada inmortalidad del cangrejo y el sentido Zen de la vida de las comadrejas, cuando de forma abrupta me llego una idea densa, profunda y por demás reveladora, evocando esa imagen tan trillada de newton con la manzana, me paso algo similar y me pregunte una y otra vez que pasaría si por un día; es decir 24 horas o lo que es lo mismo lo que tarda la tierra en dar una vuelta a su eje, en ese lapso preciso de tiempo espaciotemporal y por solo una vez se pudiera tener por arte de magia... un día sin sexo.
Si así es un día en el cual usted no tuviera ninguno de esos pensamientos pecaminosos y obscuro que pueda usted ver a la compañera, la vecina, la comadre, la novia, la artista de moda, la mujer del comercial, la dependienta de la tienda, la chica del póster o del Express libro, vaquero o sensacional de traileros, sin tener ni siquiera un solo pensamiento de sexo.
Poder hacer a un lado las mariposas en el estomago, el amor platónico o esa mirada esquiva que uno hace al escote cuando va en el camión, esa ojeada de refilón para ver esas piernas torneadas, esos labios rojos y carnosos y esas curvas que en más de una ocasión tuvo a bien dedicar un apretón de masacuata.
Lo más seguro es que fuera un día sin tensiones, donde las cosas transcurrieran con la más absoluta tranquilidad y que usted pudiera platicar con las personas del sexo opuesto sin tener en mente otra cosa más que un momento de amena charla, no habría violaciones ni visitas a las casas de masajes o prostíbulos los taibols con grupos de hombres y mujeres platicando de política o religión, sentados escuchando y disfrutando el ritmo de la música, no se comprarían tarjetas chocolates o peluches, creo que puede que por ese solo día la productividad en las empresas se incremente, en la cámara de diputados y senadores se apruebe la reforma política, se cierre Guantánamo y si por ese solo y hermoso día Tiger Woods pueda sin presiones hacer un hoyo en uno sin tener que dar una disculpa pública
Fuera complejos, fuera hipocresías, fuera tensiones, fuera toda y cada una de esas cosas que un hombre puede hacer por encamarse y empiernarse con una dama, pero a pesar de todas esas bondades; creo, es mas afirmo categóricamente sin temor a equivocarme que será también el día más aburrido de toda nuestra vida.
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