miércoles, 25 de agosto de 2010

En el Anecdotario...



¿Han notado lo peculiar que es salir del motelito?. Bien servido. Bien cumplido. Y con una colección de matices que no se consiguen en ningún otro lado. Sea el motelito que sea. Es famosa la frase "hueles a jabón chiquito". Y es que quien no cierra los ojitos en la chamba recordando el sabroso aroma del "rosa Venus". De la cremita genérica que incluso en algunos apuros de lubricación ayuda. De las mentidas "usher" para ayudar con el aliento de dragón que resulta de un palo agitado.

Sale uno con la circulación sanguínea a todo lo que da. Hasta en el jacuzzi se mete uno, como si lo acostumbrara todos los días. Se siente grito, grito. Y si hubo tiempo, bañadito pero oliendo a chamaca. De las manos, de la jeta, de todos lados. Y es chingón cuando llega uno muy fresco a donde va después. Si hay pedo, se cuida uno de no llevar el cabello mojado, si no hay pedo, hasta lo presumes.

Por cierto, me llama mucho la atención que a quienes veo usando los cerillitos del motel es principalmente a mujeres y mucho menos a los hombres. Tengo amigas que sin ningún problema sacan sus cerillitos del brisa sol, villa california, del caprice, del caracol por supuesto Poza Rica y prenden su cigarrito. Y es chingón porque esos cerillitos son trofeo de guerra.

Ya no más queda tener cuidado con la manejada de regreso. Con eso de que viene uno con cara de pendejo, sobando la piernita de la chamaca y medio relajación, es recomendable no perder atención en los pocos kilómetros que hay avenida para llegar a la mayoría de los moteles en Tampico

En fin. Como alguien escribió por ahí en un comentario, es cosa de entender esto y haberlo vivido. Ya hasta me puse nostálgico chingao

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